15 años defendiendo y dignificando nuestro sector y nuestras empresas. Ahora sí cuentan con nosostros
4 junio 2026/ AMAEXCO / General, Noticias
El 1 de junio de 2011, en un salón del hotel Barajas de Madrid, más de cuarenta empresarios del sector de la excavación decidimos que ya era hora de levantar la voz. Hoy, quince años después, AMAEXCO celebramos nuestro aniversario con la misma convicción con la que nació: que la unión es el único camino para dignificar este sector.
Para ser sinceros, estos 15 años nos ha pillado trabajando, y nos hemos percatado gracias a una felicitación que no esperábamos. Pero teníamos que publicarlo y daros a todos las gracias.
No fue un momento fácil para fundar nada. España atravesaba uno de los episodios más duros de su historia económica reciente, y el sector de la construcción —en particular el de las empresas subcontratistas de movimiento de tierras— lo estaba viviendo de primera mano. Facturas que tardaban más de 240 días en cobrarse. Licitaciones que se evaporaban. Bancos que cerraban el grifo. Muchas empresas, con décadas de historia a sus espaldas, estaban al borde del abismo.

Y sin embargo, aquel día de junio de 2011, un grupo de empresarios eligió la determinación frente al desaliento. Eligió construir algo en lugar de esperar a que otros lo hicieran. Eligió AMAEXCO.
El mensaje que lanzó su secretario general, Manuel Lyon Morán, en aquella primera sesión constitutiva sonó claro y sin adornos: había que poner freno a los abusos en la subcontratación. Había que dignificar la figura del empresario excavador ante las grandes contratistas. Había que sentarse en las mesas donde se tomaban decisiones que afectaban directamente a las empresas del sector, pero a las que estas nunca habían sido invitadas. El presidente fundador, Luis Manzano Herranz, junto al vicepresidente David Rodríguez Ontanilla y el tesorero José Luis López Pérez, pusieron nombre y cara a esa voluntad colectiva.

Aquel día estuvo presente también Manuel Mejuto, presidente de los excavadores gallegos, quien animó a los fundadores con un mensaje que el tiempo no ha hecho más que confirmar: lo que se puede conseguir estando unidos supera, siempre, lo que alcanza quien trabaja en solitario.
Una travesía larga y sin atajos
Los primeros años de AMAEXCO fueron de semilla y de surco. La crisis que había motivado su nacimiento no cedía: para muchas de las empresas asociadas, el período 2011-2018 fue una larga travesía en la que cada mes era una prueba de supervivencia. Maquinaria parada. Plantillas reducidas. Márgenes que no cubrían costes. Una generación entera de empresarios que aprendió a gestionar la incertidumbre como parte del oficio.
En ese contexto, AMAEXCO hizo lo que saben hacer quienes trabajan la tierra: mantener la constancia. Construyendo representatividad. Logrando que la voz del sector llegara a foros en los que antes nunca había resonado. Tejiendo la red de solidaridad entre empresas que permite que, cuando el terreno se mueve bajo los pies, haya algo sólido en lo que apoyarse.
Hay momentos en que una asociación deja de ser solo una plataforma de negociación y se convierte en algo más grande. AMAEXCO ha vivido varios de esos momentos. Quien no recuerda la nevada de Filomena, en enero de 2021, que paralizó Madrid durante días y nuestros asociados estuvimos sacando maquinaria en plena madrugada con el termómetro bajo cero o con la DANA. La de la maquinaria pesada avanzando por el barro, devolviendo la vida a pueblos convertidos en escombros. En esa respuesta de emergencia, AMAEXCO —junto a otras asociaciones hermanas del sector— estuvo presente. No con notas de prensa ni con fotos de rueda de prensa, sino con máquinas en el barro y empresarios que pusieron sus equipos al servicio de quienes más lo necesitaban.
Madrid, un convenio y una relación que importa
Entre los hitos que marcan la historia de AMAEXCO, el primer convenio con el Ayuntamiento de Madrid ocupa un lugar especial. No solo por lo que supuso en términos prácticos —el reconocimiento institucional de que las empresas del sector son un interlocutor válido y necesario—, sino por lo que simbolizó: que quince años de trabajo, de reuniones, de insistencia y de argumentos bien construidos abren puertas que parecían permanentemente cerradas.

Ese convenio no fue un regalo. Fue el resultado de un trabajo silencioso, de demostrar que AMAEXCO habla en nombre de empresas reales, de familias reales, de empleos reales en la Comunidad de Madrid.
En estas líneas no puede faltar lo más importante: el reconocimiento a todas las personas que han hecho posible que AMAEXCO llegue a sus primeros quince años con la cabeza alta.
A las juntas directivas que se han sucedido a lo largo de estos tres lustros —las que fundaron, las que consolidaron, las que capotearon las crisis y las que están hoy al frente—, gracias. No es fácil dedicar tiempo, energía y convicción a defender un sector que a menudo trabaja en la invisibilidad. Lo habéis hecho igualmente.
A los asociados, a los que llevan desde el principio y a los que se fueron sumando por el camino, gracias. Porque una asociación es exactamente lo que aportan quienes la forman, ni más ni menos.
A los técnicos, asesores, colaboradores y a todos los que han aportado su trabajo para que AMAEXCO funcione: gracias.
Y a todos los empresarios y trabajadores del sector que, aunque no estén asociados, comparten cada día la dignidad de un oficio que mueve literalmente los cimientos de este país: también este aniversario es el vuestro.
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